Para las empresas que necesitan envasar sus productos, se crea una disyuntiva entre los diferentes tipos de envases que existen. Actualmente hay una línea de materiales que pueden confundir tanto al consumidor como a la empresa de qué está comprando. En este artículo vamos a hablar sobre la diferencia entre los envases biodegradables y compostables.

Envases biodegradables y compostables ¿De dónde surgen?

El envasado es una técnica de conservación que tiene tantos años como el ser humano. Según algunos artículos históricos, los primeros envases tienen más de 10.000 años de antigüedad. Mucho hemos evolucionado desde entonces pero no sin advertir de los perjuicios que pueden tener algunos materiales utilizados para envasar. Sin duda, hubo un antes y un después con la llegada de los plásticos a nuestra sociedad. En un principio parecían una forma perfecta de abaratar precios, pero pronto quedó patente el problema a nivel ecológico que supone. Por ello, comenzaron a nacer diferentes formas de fabricar envases que eran más solidarios con el medio ambiente, sin perder las características del plástico y su bajo coste a gran escala. Gracias a esta necesidad ecológica existen actualmente envases biodegradables y compostables, entre otros muchos.

Envase biodegradable

El término biodegradable en sí, ya deja claras muchas características que tienen estos envases. Si miramos el cómo se fabrican los envases biodegradables observamos que son una composición de diferentes elementos químicos presentes, por supuesto, en todo el planeta y que, de ninguna forma suponen un problema para el mismo. En este caso, la biodegradabilidad escenifica que el producto puede descomponerse en los elementos químicos que lo han conformado de una forma natural y respetable con el entorno. De este proceso forman parte los agentes externos como la lluvia, temperatura, humedad, plantas y microorganismos con características de descomposición, hongos, etcétera. Sin embargo, teniendo en cuenta esta definición, cualquier envase es biodegradable, puesto que, con el paso del tiempo todo vuelve a sus elementos originales. Por ese motivo, los envases biodegradables son aquellos que ocupan mucho menos tiempo formar parte de la naturaleza y su entorno y, además, lo hacen sin causar perjuicio en el mismo.

Envases compostables

Un envase compostable es, por definición, ya un envase biodegradable, puesto que pasa a formar parte del ecosistema de una forma bastante rápida. Sin embargo, va más allá puesto que se degrada con el resto de residuos orgánicos pasando a ser compost, o como también es llamado, abono. De esta forma, el envase compostable pasa a formar parte del entorno en un corto periodo de tiempo y lo hace gracias a la acción microbiológica, sin depender de agentes externos o de la dureza que tengan que tener estos. Son más ecológicos que los biodegradables porque no dejan residuos visibles ni perjudiciales para el medio en el que está. Aquí los tiempos de descomposición son muy rápidos ya que, para ser considerado compostable, debe biodegradarse al mismo tiempo que el resto de materia orgánica con la que comparte espacio.